El fantasma de Cuzarare El fantasma de Cuzarare Aquí existen múltiples tradiciones y leyendas. El nombre del lugar es Cuzarare, un sitio habitado por la etnia tarahumara o también llamados raramuri, en la sierra del mismo nombre. El lugar no esta cerca de una de las principales ciudades del estado pero si de un complejo hotelero llamado Castillo Tarahumara, ubicado exactamente en las Barrancas del Cobre. El complejo es grande y con la apariencia de un castillo medieval. El día debe rendir mucho para cualquier actividad y se debe tomar muy en cuenta el hecho de que una vez caída la noche es difícil tener acceso a un sitio con luz eléctrica ya que estas comunidades parecen estar abandonadas de las modernas y confortables comodidades de las grandes urbes. Sin embargo es curioso ver como estas personas que no conocen las ventajas de la Luz eléctrica, del drenaje, de agua potable etc. No extrañan para nada estas “ventajas”, de hecho un aspecto notable de estas personas es la peculiaridad de su longevidad, en el lugar es común encontrar personas os que sobrepasaban los 90 años de edad y que con esos años a sus espaldas realizaban caminatas de hasta 4 horas, sin zapatos y en las condiciones climáticas mas extremas. Hechos que sin lugar a dudas también son sorprendentes. El trayecto a Cuzarare desde Barrancas del Cobre es de aproximadamente una hora cruzando por caminos hermosos y veredas que se ven irrumpidos de vez en vez por algún caminante solitario. La llegada a la iglesia ocurre sin contratiempos, el poderoso vehículo en que me transporto soporta todas las incomodidades del camino y el aire acondicionado me parece ofender en algún momento a esas personas que me miran con curiosidad y que fuera de mi camioneta parecen sufrir las inclemencias del tiempo. A mi llegada me recibe Antonio Cruz el guía que previamente estaría esperándome para traducirme y mostrarme el lugar. La iglesia es un edificio antiguo que data de 1741 y que en su momento de mayor esplendor lucio obras de arte que actualmente se encuentran en restauración en el museo local. Originalmente los oleos que cubrían estas paredes representaban la vida de María hasta Pentecostés. El templo esta consagrado a los “5 señores santos” Jesús, José, maría y los padres de María Joaquín y Ana. En la actualidad motivos tarahumaras se dejan ver en sus gastadas paredes de adobe tan frescas que contrastan con el insufrible calor que hay cruzando la entrada, la iglesia carece de bancas en donde sentarse, las escasas figuras que hay en el templo son de una virgen y de un “Sagrado Corazón”, el piso, de madera desgastada da la impresión que a estado allí por varios siglos. Pero allí, cerca del altar un macabro hallazgo confirma el principio de la leyenda que voy a investigar. Un cráneo humano rodeado de escasas velas descansa sobre un improvisado altar. En todo este tiempo había sido testigo de la adoración de imágenes de la santa muerte, de la exhibición de momias, pero era la primera vez que veía que se exponía un cráneo humano para su veneración. Pero ¿porque exhibir un cráneo? ¿Por que no mostrar una imagen de su dueño? Estamos tan acostumbrados a nuestras propias formas de ser que cualquier cosa que se salga de nuestras cuadradas formas de pensar nos produce admiración, curiosidad, morbo o hasta en un momento dado terror. La leyenda dice que el dueño original de ese cráneo vaga por la misma iglesia y a sido visto por muchos testigos, es por eso que es muy venerado. A decir verdad el solo verlo me produce muchos sentimientos encontrados, allí con la escasa iluminación de las velas parece observarme con unas sonrisa macabra, pero estoy en una iglesia no creo que nada pueda pasarme aquí, de pronto un ruido llama mi atención, pareciera que alguien se quedara todavía trabajando hasta tarde, pero al entrar no vi ninguna señal de mantenimiento, sigo observando el cráneo y tomando fotos, no sé cuánto tiempo paso pero al temperatura a la sombra cada vez es mas baja, puedo asegurar que después de estar afuera esto es confortable, además se suma un agradable olor a incienso, no veo a nadie cercano pero deduzco que algún fiel pudo traerlo, el aroma me calma un poco me hace relajarme y concentrarme en mi labor fotográfica, ya esta, la luz de las velas le proporción un halo fantasma a mis fotos creo que el objetivo se ha logrado, nuevamente el ruido me saca de concentración y volteo tras de mi por reflejo pero solo veo a un extraño monje, vestido con harapos y que trae una herramientas muy extrañas, que deduzco deben ser muy especiales para realizar su trabajo, veo al monje y con la mejor de mis sonrisas trato de darle un saludo, él parece ignorarme y se dirige hacia una parte de la torre. Quizá iba muy cansado a realizar su labores y no me vio, no lo sé, pero me quedo extrañado ante su atuendo no creo que sea muy adecuado para ir a trabajar, de hecho me parece peligroso hacer labores de albañilería con ese horrible y viejo hábito que lleva. Más extraño aún es el hecho de que al irse él también dejo de sentirse la fragancia del incienso, creo que mi imaginación quiere jugarme una broma, en ese momento una señora enciende una veladora al cráneo, momento que aprovecho para preguntar sobre la leyenda que corre en ese lugar, ella me explica que el dueño original de ese cráneo era un monje muy trabajador que perdió la vida en un accidente de albañilería, que trabaja con devoción y amor para terminar su templo pero que lamentablemente murió en una de esas faenas al caer de un andamio. Que trágico final para un ser tan trabajador pensé para mis adentros, mientras mi interlocutora me seguía diciendo que lamentablemente el monje pareciera no estar en paz en el más allá ya que en ocasiones se “presentaba” a terminar su labor una y otra vez y que ya había sido visto por muchos testigos, pero la sangre se me helo cuando en su descripción del fenómeno ella me dijo puntualmente como era el monje y coincidía exactamente con el mismo que había visto momentos antes, no puede ser, dije, ¡debe tratarse de alguien que trabaja aquí!. La señora me miraba con asombro se llevo la cruz hecha con la mano y se santiguo varias veces, mirándome a los ojos me dijo que había sido testigo de una aparición del monje de Cuzarare. En un momento de lucidez le pedí que me acompañara al campanario que es donde había visto que se dirigiera el monje, no podía haberse desvanecido así por que si, sin embargo al llegar al campanario hasta arriba note con sorpresa que no había absolutamente nadie, ¿habría sido testigo de una de las apariciones del fantasma del monje? Fui a buscar a alguna autoridad eclesiástica para confirmar mis dudas. Afuera me enviaron a el palacio de gobierno, un pequeño edificio cercano a la iglesia, allí me encontré con una gran sorpresa, las autoridades del pueblo me aseguraron que hacia tiempo la iglesia no tenia ninguna autoridad religiosa, que ningún sacerdote estaba a cargo por lo que era imposible que hubiera alguien con sotana en el lugar. Volví a la iglesia, tenia que cerciorarme por mi mismo de que lo que vi era real, sin embargo lo que percibieron mis ojos ya no estaba allí o al menos no pude volver a verlo. Me dicen las mujeres que es normal que eso ocurra que no me preocupe que tuve suerte de experimentar esa aparición. No lo sé, aun tengo la duda de lo que vi, si no hubiera sido tan real estaría convencido de otra cosa, pero me parece que hasta un olor a santidad acompañaba a esa visión. Pero así suelen pasar estas cosas.
César Buenrostro fotógrafo, aventurero, Investigador de lo paranormal
La iglesia de Cuzarare de la sagrada familia
Seguramente mi guía nunca podrá ver estas fotografías, en su comunidad el comercio y las comunicaciones son muy restringidas.
El castillo Tarahumara centro de operaciones provisional para realizar investigación
El cráneo iluminado con escasas velas es el atractivo principal de la Iglesia. Se dice que su dueño se ve todavía trabajando y construyendo su templo.
La menor de estas mujeres tiene 85 años le sigue otra de 90 y la mayor de 91 años, ellas andan descalzas y en ocasiones caminan hasta 4 horas.
Este pequeño de nombre Manolo tal vez nunca conozca la televisión y mucho menos lo que es un mail, pero para él esas cosas carecen de importancia. |






